Yoga con bebé

Descubrí el yoga a principios de 2014. Llegó a mí en una época dura, una época de cambios en las que el estrés y la falta de aire eran los protagonistas de muchos momentos en mi vida diaria. Ante esta situación decidí hacer algo por mí misma.

Mis primeras clases de yoga tuvieron lugar en un centro de barrio en Sevilla. A pesar de que, las primeras veces, me sentía rara y torpe, fui progresivamente encontrándole el sentido y comenzaron a comenzó a llegarme al corazón.

En muy poco tiempo, practicando yoga comencé a encontrarme más animada, respiraba mejor y mi dolor muscular y de cabeza poco a poco iba desapareciendo.

Gracias al yoga me volví más fuerte y flexible físicamente, pero sobre todo mejoré mi fuerza mental y emocional, reaccionando mejor ante situaciones no habituales o que no podía controlar.

El yoga ya forma parte de mí y aunque suene raro, la semana que no practico yoga, me falta algo. Durante el embarazo continúe realizando yoga y una vez pasada la cuarentena empecé a practicarlo con mi bebé porque lo que a uno le hace feliz, hay que compartirlo. Además, según me indicaron en el centro donde lo realizo, la práctica de yoga es muy beneficiosa para el bebé, ya que favorece la conexión emocional entre el bebé y sus padres, así como la relajación y el bienestar físico y emocional de la familia que lo práctica. Así que, más de una vez, hemos convencido al papi a realizar una sesión con nosotros.

Según mi experiencia, recomiendo encarecidamente practicar yoga con bebés, ya que los beneficios que nos han aportado son muchos. Entre ellos los siguientes:

  • Tras el parto, me ha ayudado mucho a recuperarme física y mentalmente sin tener que separarme de mi bebé.
  • Realizar la actividad junto a mi bebé es algo muy positivo, fomentando el vínculo entre nosotros.
  • Mi bebé está aprendiendo desde pequeño las técnicas y actitudes que utilizamos para cuidar nuestra salud de una forma divertida.
  • Aunque todavía es pequeño, noto que puede favorecer su desarrollo psicomotor y psicomotriz.
  • Nos ayuda a ser más pacientes y mantenernos relajados en condiciones que no son propicias para ello.

Además, dicen que la relajación que el yoga aporta a los padres que lo practican es esencial para la crianza de los hijos. Los padres que mantienen una actitud relajada y positiva en su vida podrán criar a sus hijos sin tensiones, de una manera equilibrada. Y eso, para mí es fundamental. Quiero que mi hijo sea feliz y crezca libre de tensiones. Que sea fuerte y flexible en todos los sentidos.

Y vosotras, ¿practicáis yoga o algún otro deporte con vuestros hijos?

No dejéis de contarme.

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