Puzzles para niños y sus beneficios

Los puzzles suponen un gran reto para cualquier niño y adulto.  Son una alternativa menos digital que ayuda a desenchufar a los pequeños y enseñarles a divertirse como hacíamos nosotros durante nuestra infancia. Aunque he de reconocer que a día de hoy, sigo haciendo alguno y de ahí que nuestro hijo, también sea fan incondicional de los puzzles. De hecho, es curioso lo mucho que ha mejorado y que ya pueda hacerlos el sólo. 

Esto despertó en mi curiosidad sobre cómo los puzzles podían influir en el desarrollo del peque y comencé a investigar.  Sorprendentemente, tienen muchísimos beneficios para ellos. A continuación, os dejo algunos.

Los beneficios de los puzzles

  1. Mejoran la memoria visual: Los puzzles se basan en ordenar un montón de piezas para copiar una imagen inicial. Esto hace que mejore nuestra memoria visual, pues los niños fijan el modelo en su retina e intentan mirarla las menores veces posible. En los primeros puzzles que hagáis juntos es bueno que mantengas la imagen modelo cerca para que la mire todas las veces que necesite. A medida que vaya ganando confianza y destreza la necesitará menos y llegará un momento en que los hará de memoria. Ese día deberás pasar a un puzzle de una complejidad mayor.
  2. Desarrollan la concentración. Si tienes un niño muy impaciente en casa, los puzzles mejorará su capacidad de concentración, algo que le ayudará cuando tenga que hacer deberes o estudiar.
  3. Estimula la habilidad espacial y matemática. Los puzzles representan una perspectiva gracias a los juegos de luces y sombras e instruyen a los niños sobre los diferentes planos en que se sitúan los objetos –cerca, a distancia media o lejos–. Además, entrenan la resolución de problemas: si tiene cinco piezas del mismo color y solo necesitan una, deberán observar el tamaño del espacio disponible y la forma de la pieza para escoger
  4. Mejora el desarrollo psicomotriz. Coger las piezas y colocarlas en el lugar que corresponde estimula la coordinación ojo-mano y entrena a los niños a hacer la pinza con el pulgar y el índice.
  5. Enseña autocontrol y reflexión. Por mucho que quiera poner una pieza, no debe hacerlo hasta que esté seguro de ello.
  6. Mejora la autoestima. Sentirá orgullo cuando vaya haciendo puzzles cada vez más complicados. Además, entrenará la tolerancia a la frustración cuando vea que le cuesta completarlo.
  7. Estimula la relajación. Concentrarse tanto en lo que tiene delante ayuda a que los niños alivien su nivel de ansiedad y tensión, por lo que son una buena opción para la recta final del día, antes del baño, la cena y el cuento antes de dormir.
  8. Mejora las relaciones familiares:  Compartir estos ratos con los peques estimula el apego y nos brinda momentos inolvidables.

Y, vosotros ¿sois de compartir momentos haciendo puzzles con vuestros hijos?

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