Mindfulness

Suena a tópico, pero es cierto, vivimos una vida llena de ruido, rutinas cotidianas que no nos permiten concentrarnos en lo importante. Objetivos personales y profesionales, cada vez más ambiciosos, que añaden presión a nuestras vidas y si no los conseguimos o vemos que son inalcanzables entramos en estados de estrés o desmotivación, en definitiva, de infelicidad.

Constantemente, pensamos en el pasado o en el futuro, sin darnos cuenta de que nos estamos perdiendo el presente. Precisamente, el mindfulness, es lo que nos ayuda a vivir el aquí y ahora. Es la atención plena y consiste en atender momento a momento, los pensamientos, emociones, sensaciones y el ambiente circundante, aceptándolos tal y como vienen, es decir, sin juzgar si son o no correctos. La atención se enfoca en lo que se percibe, en buscar soluciones y no preocuparnos excesivamente por los problemas y sus posibles causas y consecuencias.

El mindfulness, se puede aplicar tanto a nivel personal como a nivel profesional con el objetivo de sentirnos bien. Para ello, es importante que encontremos nuestro camino en la vida. No precisamente, tiene que ser el mismo camino que el de otra persona. Es tu camino y depende exclusivamente de ti. Está claro que hay varios factores que influyen. Los biológicos relacionados con la actividad física, nutrición o el consumo de tabaco y alcohol.  

Por otro lado, tenemos los psicológicos compuestos del equilibrio emocional, el descansar/dormir bien y vínculos afectivos que pueden depender en parte de tu familia, pareja y amigos.

Finalmente, están los sociales, que dependen de la sociedad y son los relacionados con tu trabajo y realización profesional, conducción y participación ciudadana.

Independientemente de ellos, es importante aplicar atención plena y evaluar cuáles son los más relevantes y dotarles de prioridad para un procesamiento más profundo.

Hay que ser dueños de nuestros pensamientos. Quien se pierde el presente no vive, no importa los años que tenga o dure su existencia. Vivir y existir no son lo mismo. Vivir es tener conciencia de lo que experimentamos, pero existir es sólo estar ahí. Lo importante es sentirse vivo ahora.

De toda esta teoría, lo realmente fascinante es que podemos entrenarnos y ponerlo en práctica. Es curioso, pero en general, la concentración mental no dura más de 5 minutos, si no estamos entrenados. Es decir, en menos de este tiempo, estamos pensando en otra cosa o cambiando de tarea. La meditación es una práctica en la cual el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, ya sea para conseguir algún beneficio o para reconocer mentalmente un contenido sin sentirse identificado/a con él. La meditación es algo muy personal, implica un esfuerzo interno para autorregular la mente y entrenarla. Tiene como fin lograr un estado de paz total a través del control de los pensamientos y las emociones. La mente se disuelve y es libre de sus propios pensamientos.

Todo ello, repercute y ayuda a mejorar la concentración, la memoria y el sistema inmunitario, es decir, mejora la salud en general, aliviando el estrés, reduciendo la presión sanguínea y además puede ser una buena terapia contra la depresión.

La clave o el secreto del entrenamiento es la respiración. Nos permite abandonar pensamientos inútiles, creencias y recuerdos. No pensar en lo que hicimos ayer o lo que tenemos que hacer mañana y aceptar las cosas como vienen de forma placentera o dolorosa. Contactar con el momento presente e involucrarse plenamente con su aquí y ahora con una actitud de apertura y curiosidad. Y, que bella es la curiosidad, el continuo descubrimiento de uno mismo.

Mindfulness está de moda y su entrenamiento es fácil de realizar. No requiere demasiado tiempo y el coste es prácticamente nulo. Si prácticas, yoga, Pilates o paseos en solitario, es posible que ya estés realizando meditación. Si no, a continuación, os dejo algunos ejercicios para que podáis iniciaros en el mundo de la atención plena:

 

Ejercicios Mindfulness:

  1. Meditación: – Adoptemos una postura cómoda, tumbados de espaldas o sentados. Cerremos los ojos. Fijemos la atención en la respiración, inspirando y espirando, sintiendo como sube y desciende. Cada vez que nos demos cuenta de que nuestra mente se ha alejado, nuestra “tarea” es volver a centrarnos en la respiración. Practiquemos este ejercicio durante quince minutos todos los días y en el momento que más nos convenga, nos agrade o no, una vez a la semana.
  2. Un minuto de atención plena: – Ejercicio muy fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. Simplemente, enfoca toda la atención en tu respiración durante un minuto. Respirando por la nariz y espirando por la boca. Te ayudará a restaurar la mente, conseguir claridad y paz.
  3. Cuenta hasta 10: – Variación del ejercicio 1. En este caso en lugar de centrarse en la respiración, cierra los ojos y enfoca la atención en contar lentamente hasta 10. Si en algún caso pierdes la concentración, debes empezar de nuevo por el número, 1.
  4. Observación consciente: – Escoge cualquier objeto cotidiano: una taza de café, un bolígrafo… Ahora permita que absorba completamente, toda tu atención. Sólo obsérvalo. Ser consciente de ello, te aportará una sensación de “estar despierto”. Tus pensamientos se liberarán y te centrarás en el momento presente.
  5. Mientras caminas: – Presta atención a tus pies, a la forma en que están en contacto directo con la superficie. Luego, observa a tu alrededor con atención plena. Activa todos tus sentidos y sé consciente de todo lo que te rodea, sin discriminar entre lo que te gusta y lo que no. Empezarás a saborear lo bueno y lo bello de lo que te rodea sin necesidad de volar a algún destino exótico.

Pruébalos, no te arrepentirás.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: