Mamitis con hijitis se cura

Si te giras cuando estás en la habitación, en la cocina, en el comedor, en casa de los abuelos, en el baño, aquí, allí y tu bebé te sigue, no quiere separarse ni perderte de vista ni un segundo y quiere que le cojas en brazos, le beses y le mimes, no lo dudes: esto es «mamitis».

Esta fase se manifiesta habitualmente en nuestros peques cerca del año, sobre todo cuando empiezan a caminar. Encontrar un poco de tiempo para ti misma resulta casi imposible. Ya que el pequeño sólo desea estar contigo y es posible que rechace la presencia de cualquier otro familiar.

Dicen que la mamitis se debe a la ansiedad por la separación y es completamente normal en el desarrollo que va a menos, a medida que el niño va creciendo. En este período, el pequeño desea estar siempre con su madre y siente angustia si ella se aleja. Puede sentirse inseguro, asustado, triste e incluso enfadado.

El bebé expresa su mamitis a través de los lloros, gritos, rabietas y alguna que otra trastada. Cualquier cosa con tal de llamar la atención de su madre. Hay que tener en cuenta que este comportamiento no aparece de repente y tampoco desaparece de un día para otro. Poco a poco su nivel de mamitis irá disminuyendo cuando tenga más seguridad en si mismo y se sienta menos dependiente de la madre, cuando haya descubierto y explorado y pierda el miedo a las novedades y entornos que le rodea, y por último sea más consciente de la noción del tiempo y no piense que un segundo lejos de su madre sea una eternidad.

Sin embargo, cuando hay mamitis, considero que no hay nada malo en hacerle caso y disfrutar de su compañía. En la mayoría de casos, el niño precisamente necesita que lo cojas, abraces, beses y mimes. Si no lo haces, es posible que estreses al niño.

Según un estudio dejar llorar a los bebés y no cogerlos sistemáticamente les puede generar traumas e impedir que se desarrollen algunas áreas cerebrales, llegando incluso a provocar que los niños sean más dependientes e inseguros, con dificultades de autorregulación y menos resilientes.

Así que si tu hijo tiene mamitis, aplícale una buena dosis de hijitis y coge a tu hijo, abrázalo y disfruta de él. El se sentirá bien y tú, mucho mejor. ¡Garantizado!

A mi me funciona, y a ti ¿te funciona o aplicas otras medidas?

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