El sueño del bebé 0-18 meses

 

Mi experiencia con el sueño infantil ha sido muy fácil. No puedo decir que haya pasado malas noches o muchas horas sin dormir. A pesar de que el pequeñín es muy inquieto y no para un momento cuando está despierto, por la noche duerme de maravilla.

 

Se puede pensar que he tenido suerte o que simplemente que el bebé es dormilón, como me comentan muchas al hablarles de este tema. Puede ser, pero a continuación os cuento mi experiencia y lo que a mí me ha funcionado. Soy una persona de rutinas y el marcar unas pautas me ha ayudado muchísimo.

Sueño 0-3 meses:

Tenía claro desde un principio que quería tener una minicuna para que mi bebé recién nacido durmiera a mi ladito los primeros meses. Me habían dicho que era muy cómodo tener al bebé al lado para alimentarle por la noche, poder moverle durante el día de una estancia de la casa a la otra y así tenerle vigilado en todo momento. Además, de este modo podíamos optar por el colecho y eso para mí era fundamental.

 Durante su primer mes de vida, dormía bastante, prácticamente tras cada toma, dormía.  Casi siempre tenía que despertarle para alimentarle. Durante el día, la verdad, que deseaba que estuviera más tiempo despierto. Sin embargo, por las noches, levantarme cada 2-3 horas no era tan divertido llegando incluso a poner el despertador por si me quedaba dormida. Cuando se cumplió el primer mes, opté por seguir las indicaciones del pediatra, “sí el bebé está durmiendo es que está bien y no tiene hambre, no le despiertes”. Y así procedí, aunque, a veces, da un poco de “yuyu” cuando no escuchas movimientos o sonidos, es inevitable levantarte a echarle una miradita.

Nuestra rutina durante los primeros 3 meses:

Siempre dormía a mi bebé a bracito, hablándole o cantándole una nana y dándole una buena dosis de mimos y besos. Una vez dormidito profundamente lo dejaba en la minicuna. Aunque no voy a negar que, a veces, me lo quedaba en bracitos y nos echábamos alguna siesta juntos.

Siempre que mostraba malestar o escuchaba su llanto, acudía de inmediato a su lado para calmarle y le susurraba para que supiera que me tenía ahí.  Por supuesto que, si iba a más y era necesario, enseguida le cogía en brazos.

Su baño se lo dejamos por la mañana, tal y como comenzamos cuando nació en el hospital.

Cada mañana cuando tocaba despertarlo, le cantaba los buenos días y subíamos todas las persianas para que entrara toda la luz con la idea de que comenzará a diferenciar entre la noche y el día.

Por las noches antes de irse a dormir, siempre un cambio de pañal y un biberón.

Sueño 4-12 meses:

Debido a que el pequeñín dormía tan bien decidimos probar a llevarlo a la cuna grande de su habitación por las noches. Durante el día seguimos los primeros meses en la minicuna hasta que ya no hizo falta.

El resultado fue muy bueno. El inconveniente fue durante los meses de invierno que se destapaba y yo temía que cogiese frío.

Durante esta etapa ya no dormía tanto durante el día, solo hacia una siesta de no más de 2 horas por la mañana y otra por la tarde. Tenía además los horarios siempre flexibles, aunque es madrugador y bien temprano sobre las 7 u 8h se despertaba.

Nuestra rutina de los 4-12 meses:

Siempre dormía a mi bebé a bracito en la mecedora de su habitación, hablándole o cantándole una nana y dándole una buena dosis de mimos y besos. Aunque no voy a negar que, a veces, me lo quedaba en bracitos y nos echábamos alguna siesta juntos.

Siempre que mostraba malestar o escuchaba su llanto, acudía de inmediato a su lado para calmarle y le susurraba para que supiera que me tenía ahí.  Por supuesto que, si iba a más y era necesario, enseguida le cogía en brazos y alguna vez me lo he llevado también a nuestra cama.

Su baño se lo dejamos por la mañana, tal y como comenzamos cuando nació en el hospital.

Cada mañana cuando tocaba despertarlo, le cantaba los buenos días y subíamos todas las persianas para que entrara toda la luz con la idea de que comenzará a diferenciar entre la noche y el día.

Por las noches antes de irse a dormir, siempre un cambio de pañal y un biberón.

Comenzamos ya a dormirle en su habitación para que se quedase dormido donde fuese a despertarse y así no notara cambios. Además, también empezamos a utilizar lamparita de techo proyectando luz y estrellas con música clásica. 

Sueño 13-18 meses:

Durante esta etapa se sucedieron varios cambios que modificaron su rutina completamente. A nivel motriz, empieza a andar. Y a nivel emocional-social, empieza a ir a la guardería, comienza a tener la necesidad de explorarlo todo y también empieza a evitar dormirse. Aún así con todos estos estos cambios, se ha adaptado con facilidad y sigue manteniendo un buen hábito a la hora de dormir. Sigue manteniendo su siesta de por la mañana y de la tarde cuando a él le apetece.  En más de una ocasión, sobre todo en las reuniones familiares, no hay quién le duerma.  Sus horarios siguen siendo flexibles, aunque por las noches, intentamos siempre dormirle a la misma hora ya que sigue siendo madrugador.

Nuestra rutina de los 13-18 meses:

Continúo durmiendo a mi bebé en la mecedora a bracito, hablándole o cantándole una nana y dándole una buena dosis de mimos y besos. Aunque no voy a negar que a veces, intento alargar cada vez más el momento de dejarle en su cuna.

Si muestra su malestar o escucho su llanto, seguimos acudiendo de inmediato a su lado para calmarle y susurrarle para que sepa que nos tiene ahí.  Por supuesto que, si va a más y es necesario, enseguida le cogemos en brazos. Por supuesto que, si iba a más y era necesario, enseguida le cogía en brazos y alguna vez me lo he llevado también a nuestra cama.

Su baño se lo cambiamos a por la tarde/noche ya que al empezar la guardería no era práctico ni posible seguir bañándole por las mañanas. Al pequeñín le encanta el baño y la verdad que está igual de feliz con el cambio.

Cada mañana cuando toca despertarlo, seguimos cantándole los buenos días, subimos las persianas para que entre la luz y continúe diferenciando la noche y el día.

Por las noches antes de irse a dormir, siempre le decimos buenas noches al papi o mami, según quién le acueste, que se queda en el comedor y nos vamos a su habitación a cambiarle el pañal y darle el biberón en la mecedora. Además, hemos empezado a contarle cuentos para que vaya cogiendo el hábito.  Sin embargo, todavía es pronto y no aguanta hasta el final del libro. Por lo que, en la mayoría de las ocasiones, seguimos recurriendo a la lamparita de luz con música clásica.

 

Como ya he dicho, estas son las rutinas que a nosotros nos han funcionado. Y espero que alguna de estas recomendaciones os ayuden a conciliar el sueño de vuestros pequeños.

De igual modo, me encantaría que me contarais vuestras experiencias. ¿Qué os funciona a vosotras?

 

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